El Espacio Unzué atraviesa hoy el capítulo más oscuro de su historia
El emblemático Instituto Saturnino Unzué, un complejo con 114 años de historia que logró reconvertirse de un asilo de niñas a un vibrante polo cultural y de promoción de derechos de las infancias, atraviesa hoy el capítulo más oscuro de su historia reciente.
El gobierno del presidente Javier Milei, bajo la premisa del déficit cero y la reducción estricta del gasto público, ha decretado el cierre formal de los programas que garantizaban su funcionamiento técnico y operativo.
La estocada definitiva llegó mediante la Resolución 146/2025 del Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello. A través de esta medida, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) dio de baja las normativas y convenios institucionales —como los originados en las resoluciones históricas de 2011 y 2015— que daban sustento legal al espacio recreativo. El argumento oficial se centró en la optimización de los recursos del Estado y el desarme de estructuras consideradas "militantes" o "prescindibles" por el Ejecutivo nacional.
Un faro social que quedó a oscuras
Durante más de una década, el Espacio Unzué funcionó como un punto de encuentro gratuito para marplatenses y turistas. Albergaba ferias artesanales, talleres artísticos, obras teatrales infantiles y la articulación de políticas sociales críticas, tales como la gestión de asignaciones de la seguridad social para menores vulnerables a través del Centro de Referencia (CDR) local, también clausurado.
Hoy, la realidad muestra postales de desolación. La ola de despidos masivos y no renovaciones de contratos estatales vació las oficinas y las áreas de mantenimiento. El ingreso al público general fue estrictamente prohibido, la seguridad civil fue dada de baja y el silencio se apoderó de sus galerías.
El patrimonio en ruinas: peligro en el Oratorio
El impacto de las decisiones de la Casa Rosada no es únicamente social; también es edilicio. Al no destinarse fondos para la infraestructura, el Oratorio de la Inmaculada Concepción —una joya arquitectónica única de estilo neobizantino— ha comenzado a desmoronarse. Recientemente se constató la caída de parte del cielorraso del templo debido a severas filtraciones de agua crónicas.
Ante el avance del deterioro, la Asociación Cooperadora del Unzué mantiene encuentros con el Obispado de Mar del Plata para visibilizar la gravedad de la situación, luego de que las autoridades de Capital Humano ignoraran de forma sistemática los pedidos de informes técnicos. Las misas dominicales y los conciertos corales comunitarios que daban vida a la capilla neobizantina se encuentran suspendidos por cuestiones de seguridad.
Debate local: ¿oficios, oficinas públicas o un shopping?
Mientras el predio sobre la calle Río Negro permanece bloqueado y sin norte claro, la política local debate qué hacer con el gigante inactivo. Desde los sectores de la oposición legislativa se exige que el municipio gestione la reapertura del lugar para mudar oficinas administrativas o recuperar su rol original como garante de derechos para las familias.
Por su parte, concejales del oficialismo local alineados con la visión de la administración nacional han deslizado propuestas que generan una fuerte resistencia vecinal y de entidades como ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), que van desde esquemas de padrinazgo privado hasta la reconversión del monumento histórico en un centro comercial o shopping.
A 114 años de su inauguración como obra de beneficencia, el Unzué pende de un hilo. El plan de austeridad del presidente Milei logró el ahorro fiscal buscado, pero a costa de dejar a Mar del Plata sin uno de sus patrimonios arquitectónicos y culturales más queridos, hoy transformado en una mole de cemento cerrada frente al mar.
admin
Comentarios
Deja tu comentario